TURISMO RURAL EN EL VALLE DEL OZA

Casa Rural El Susurro

El Bierzo, según J. Antonio Balboa de Paz, es «la mayor de las comarcas leonesas, la más variada en sus paisajes y con una compleja y acusada personalidad histórica […], reconocida desde lejanos tiempos con la condición de Condado en la Edad Media, Partido de Ponferrada o provincia de El Bierzo».
Pero El Bierzo es un espacio complejo con muchas subcomarcas con su propia identidad geográfica, lingüística y cultural: valle del Oza (Valdueza), Somoza, Ancares, Boeza… La suerte es que todas ellas están a un tiro de piedra de nuestra casa rural El Susurro: Ponferrada, a 10 kilómetros, Villafranca del Bierzo a 39, Las Médulas a 34, Peñalba a 16 y Balboa, la entrada a Los Ancares, a 56 kilómetros… O lo que es lo mismo: cultura, enoturismo, gastronomía, tradiciones, el Camino de Santiago…

 

 

 

 

 

 

 

Valle del Oza

El valle del Oza entra en la historia de la mano del monje berciano san Fructuoso, quien erigió en el siglo VII el cercano monasterio de San Pedro de Montes. Hasta 1834, cuando se convirtió en municipio, todo el valle estuvo bajo la jurisdicción del monasterio. En 1974, este municipio independiente con capital en San Esteban se integró en el Ayuntamiento de Ponferrada.

En Villanueva de Valdueza, además de las tradicionales casas de entramado que pueblan la localidad, hay que destacar la iglesia románica de la Asunción, del siglo XIII, declarada BIC en 1982. En ella está enterrado don Lope García de Castro, virrey del Perú y natural de la villa. En su interior, merece la pena detenerse ante el Crucificado del siglo XV, la cruz procesional gótica de plata con esmaltes y la imagen de la Virgen, que procesiona el primer domingo de julio junto con la de San Pedro de Montes en la cumbre de la Guiana. En sus paredes fueron halladas unas pinturas de gran valor artístico, restauradas en 2006.

Le aconsejamos dar un pequeño y agradable paseo hasta San Esteban de Valdueza, otrora capital municipal, para contemplar sus casas blasonadas y su iglesia parroquial, que aloja la imagen de la Virgen de Folibar, del siglo XIII.

Desde el pueblo también sale la pista que conduce al Campo de las Danzas, desde donde se disfruta de una hermosa panorámica de El Bierzo. Lo cierto es que la caminata vale la pena, aunque hay que estar en buena forma. A 2,5 kilómetros del Campo se halla la mencionada ermita de la Guiana.

Peñalba de Santiago

La visita a Peñalba de Santiago, declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional, bien merece una caminata a pie para disfrutar de toda la belleza del camino. Al llegar a la localidad, un mirador invita a admirar la cabecera del valle del Oza. Pero en este pueblo de bellas casas de montaña sobresale su iglesia mozárabe, único resto del monasterio construido por san Genadio en el siglo X. Si dispone de tiempo y fuerzas, puede visitar la cueva a la que se retiraba el santo en el valle del Silencio.

Bien a la subida, o bien de regreso a Villanueva, puede detenerse en el monasterio de San Pedro de Montes, cuyos orígenes se remontan al siglo VII. Lo que vemos actualmente, rehabilitado, pertenece a la restauración hecha por san Genadio en el siglo X.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ponferrada

Situada sobre un antiguo castro prerromano, la zona se convirtió en el siglo XI en un paso importante en el Camino de Santiago. Para facilitar el paso de los peregrinos, en 1082, el obispo Osmundo, prelado de Astorga, mandó construir un puente sobre el río Sil con barandales de hierro (Ponsferrata). Y para asegurar el paso de los peregrinos, la Orden del Temple se instaló en Ponferrada en 1178. Aquí construyó el castillo que hoy observamos sobre el antiguo castro. Expulsada la Orden en 1312, la ciudad estuvo en manos del conde de Lemos y de los Reyes Católicos, quienes fundaron en 1498 el hospital de Santa Ana o de la Reina, que aún continúa activo.

La visita al casco antiguo de Ponferrada puede continuar en la basílica de Nuestra Señora de la Encina, un templo de estilo renacentista iniciado en 1573 y rematado con una torre en el siglo XVII. En ella se venera desde el año 1200 a la Virgen de la Encina, patrona de El Bierzo desde que se les apareciera a los templarios en el hueco de una encina. Otros monumentos de interés son la iglesia de San Andrés, de estilo barroco, el convento de las Concepcionistas, fundado por un caballero de la Orden de Santiago, y el Ayuntamiento, junto a la torre del Reloj del siglo XVI.
Ponferrada aún conserva su carácter hospitalario primitivo. El casco antiguo es el lugar perfecto para mezclarse entre los lugareños mientras se disfruta de un café o de unas tapas a cualquier hora del día. Aún hoy, el castillo de los templarios sigue jugando un papel estelar, pues alberga diferentes eventos a lo largo del año.
No debería concluir la visita a Ponferrada sin pasar por las iglesias de Santa María de Vizbayo, románica del siglo X, y por la de Santo Tomás de las Ollas, magnífico ejemplo del arte mozárabe del siglo XII, ambas en los alrededores de la ciudad.

Las Médulas

El Bierzo fue en época romana un centro de explotación de oro, y Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, la mayor mina de oro de todo el Imperio. Localizada a unos treinta kilómetros de Villanueva de Valdueza, en las inmediaciones del lago de Carucedo, es el resultado de la ingeniería romana que en los siglos I y II puso en marcha la explotación minera de oro más importante de la Península. Para extraer el oro, se emplearon varios métodos, en especial el denominado ruina montium, que consistía en derruir los montes con la fuerza del agua.

 

 

 

 

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